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Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

… Machado, o para algunos la versión musicada de Serrat, (para los “freaks” hay una versión reggae de Cañaman). Pero en resumidas cuantas, algo más que unos bonitos versos. Tirando de tópico: se puede decir más alto pero no más claro; bueno, quizás si más claro pero no mejor ni más dulcemente. Y si bien pudiéra estar hablando de cualquier persona, o cualquier situación en la vida, aquí, estos versos, me sirven de excusa para hablar de trayectorias profesionales, del camino de la jugadora de baloncesto.

El camino al éxito nunca es fácil, mal estaría que lo fuese, si se trata de éxito, es precisamente porque no es algo fácil ni al alcance de cualquiera. La competición, en si misma, implica dificultades y la prevalencia de unos/as (equipos, jugadores, clubes, …) sobre los otros, deportivamente hablando. El camino al éxito… ese camino, que no existe como tal, hay que crearlo al avanzar, cada uno a su modo. Y muchas veces, el camino elegido no conduce al deseado éxito, a veces puede conducir a ninguna parte, otras vecese incluso al fracaso, en su gran variedad de amargas y dolorosas graduaciones.

Pero para mi, hay dos premisas que son claves a la hora de hablar del camino a seguir (y ahora me centro en el caso de las jugadoras):

- Cada jugadora tiene su propio camino (esto no significa que deba ser muy distinto al de otras, simplemente que no tiene que ser necesariamente el mismo, ni necesariamente opuesto).

- Hay que ser consciente de las implicaciones de  la elección (y moderadamente paciente): si vas por la playa habrá arena, no te sorprendas, si vas por la montaña habrá cuestas.

Con todo esto quiero decir que por mi experiencia he visto muchas maneras distintas de “triumfar” y de “fracasar”. Seguir el mismo camino que otras no supone repetir el mismo resultado (ni positivo ni negativo), porque como rezan los versos, no debemos dejarnos engañar, el camino no existe, el camino se hace al andar.

He leído últimamente a gente que “aconseja” a las jóvenes pasar por LF2. No me parece un mal consejo, pero no es necesariamente la unica vía para llegar a lo más alto. Además, existen tantos matices en la LF2, hay tantos equipos distintos, entrenadores/as, objetivos, ciudades… Y de nuevo, lo importante, creo, no es el camino, sino el caminante. Jugadoras que aterrizan directamente en LF pueden haberse precipitado, otras en cambio habrán acertado. Tengo la impresión también de que hay jugadoras que se han “perdido” en la LF2 y que el tiempo y las circinstancias las han acabado “disolviendo”…

Quizás, marcarse un destino, un objetivo concreto no sea bueno, pero tampoco se puede vagar sin rumbo (por romántico y bohemio que suene), no se puede si lo que se quiere es competir. Ahora bien, los objetivos pueden y debieran ser distintos para cada una. No se debe confundir la ambición con la fantasia, ni por contra caer en el conformismo. Está claro que no todas las jugadoras van a poder ser titulares de 30 min. en LF, y aunque no aconsejo perder la ilusión ni dejar de intentarlo, fijarse esa meta, para algunas será haber dado el primer paso hacia el fracaso.

También he oído, no solo últimamente, sino desde hace mucho, que las jóvenes deben jugar; la gente se refiere a que una joven que no tiene minutos no progresa y que por consiguiente, debe buscar el sitio/equipo en el que tenga opciones de jugar y por lo tanto (siguiendo la premisa anterior) progresar. Debo decir, que yo mismo, en más de una ocasión he utilizado ese argumento, pero debo decir que no lo he utilizado como precepto universal y siempre válido. Para algunos casos es aplicable, para otros, y según en qué circunstancias, no es necesariamente malo el estar en un equipo en el que las opciones de jugar sean pocas, reitero, no necesariamente. Para no extenderme en esta idea, diré que, lo que si que debería evitarse es que esa situación se “eternizara”, pues dejaría de tratarse de una estación del camino para convertirse en una ancla, en una via muerta…

Otros aspectos relacionados con la elección de caminos o con formas de actuar a la hora de buscar objetivos quedan reflejadas en algunas de esas frases o citas que otras personas, famosas o anónimas, han dicho ya antes, por ejemplo:

- Nadie cambia de caballo a mitad de carrera.

- Un camino sin dificulatades, o no cunduce a nada que valga la pena o simplemente no conduce a ninguna parte.

- Hay que tener aspiraciones elevades, expectativas moderadas y necesidades pequeñas.

- Quién no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.

- La paciencia tiene más poder que la fuerza.

y para terminar…

- Hallaré un camino… o me lo habriré.

Finalmente, quiero desear a todas las jugadoras jóvenes, mucho éxito, el máximo posible, pero deseo sobretodo que sea su éxito, el suyo, la combinación del que desean con el que cosechen. Les deseo, más que nada, que disfruten del camino, sea el que sea, sean los que sean, paso a paso, pasos cortos o de gigante, cada una los suyos.

 


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