Errores, fallos, desaciertos, equivocaciones… ¡Qué mala cosa son!
Bueno, pues yo voy a decir que no. No me entendáis mal. No prefiero el error al acierto, lo malo a lo bueno, no, no es eso. Quizás me explique mejor si digo que, lo que tendemos a calificar como fallo, puede a veces no serlo. No solo en el deporte, hablo en general, aunque en esta página probablemente lo más indicado es tomar el deporte, el nuestro, el baloncesto (sin distinción de sexos) como ámbito de referencia.
Voy a añadir un matiz al concepto, hablemos de intentos fallidos en lugar de fallos. Así me permito centrarme en el intento en lugar de en el resultado del mismo.
Lo más fácil, lo más directo, lo más claro tal vez: tiro fallado. Por Dios! Un tiro fallado!!! Malas caras y malos gestos en el autor del tiro, en las compañeras, el entrenador, el público. No siempre sucede esto, es cierto, pero evidentemente nunca se celebra un tiro fallado propio (lógico) en cambio, muy a menudo se desencadenan reacciones negativas (más o menos ostensibles). Púes allá voy… ¿fallo? ¿Error? ¿Recriminación del entrenador? ¿Del público? ¿Por qué? Todos los que vemos/vivimos baloncesto entendemos que entre un 45% y un 50% en tiros de campo es algo aceptable… Eso es ni más ni menos que fallar más de la mitad de los tiros!!!!!!!!! Triple, triplazo, tirador/a, ratatatata! Bueno, pues un buen tirador de 3 puntos esta entorno al 40%!!!
Hablemos de los balones perdidos… que pesadilla para un equipo!! Que gran error! Que lastre para ganar un partido! Como le hierve la sangre al entrenador! (Rivas, campeón de Copa de la Reina, perdió 18 balones en la semifinal y 11 en la final, en ambos partidos más pérdidas que el perdedor, ups!). Casualidad? Os lo concedo, perder más balones que tu rival no suele ayudar a ganar… pero mira por dónde, no lo imposibilita.
Y llego a lo que iba, porque aunque no os lo pareciera, este post tenía una finalidad: el elogio del error. Si, elogio del error, pero no el error por el error sino más bien como postura opuesta al juicio resultadista. Me parece bien buscar el resultado positivo, la victoria (como objetivo y como consecuencia). Pero a veces el resultado es la vara de medir, es la unidad de mesura, el filtro… El resultado positivo es como un manotazo que hace saltar por los aires a todo lo demás. Que juez tan severo! Confundir el camino con el destino. Culpar al mensajero. Y muchas veces, muchas, ver la mota de polvo en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio. Confundir la vida con la muerte, eso es ser resultadista.
Visto millones de veces (no en youtube, sino en todas las pistas de baloncesto del mundo!):
Tiro triple.
Balón en el aire (en lanzador es un mal tirador, el tiro era desde lejísimos, el tirador estaba sobre-marcado, el tiro era demasiado pronto, era demasiado tarde, era mejor un tiro de 2, etc.).
Se alzan manos, brazos, miradas, del entrenador, banquillo, afición, familiares (del tirador y del resto de compañeros), el comentarista parcial, el espectador viendo la tele. Se abren bocas apunto de gritar: No!!
Shhhhhhhwish! Entró!!
Se cierran puños! Se flexionan brazos, se encienden miradas, del entrenador, del banquillo, afición, familiares, comentaristas y espectadores. Y todos gritan: Siiiiii!
No mintáis: lo habéis visto y hasta lo habréis hecho!!!!
Viva los intentos, viva los buenos intentos, mejora las decisiones mejora los resultados (por ese orden por favor).
Se le atribuye a Michael Jordan algo parecido a:
“Si entrenas 6.000 veces un mal gesto técnico conseguirás hacer perfectamente una mala acción.”
Siempre mejora una frase que la haya dicho alguien de prestigio. Sea como fuere, me quedo con hacer las cosas bien, empezando por los intentos y acabando irremediablemente y en consecuencia, con los resultados.



Que gran escrito…ya me has motivado para ir a entrenar, haré miles de intentos, jugaré como yo soy, arriesgaré…ya te diré la cara del entrenador!!jejejejje….
Gracias overtimeeeeeeee